Chipre: una historia de encuentros y de mestizaje

Probablemente es su larga historia como punto de encuentro y de mestizaje cultural lo que ha conferido a la población de Chipre su dinamismo y sus encantos, entre los que cabe citar una hospitalidad conmovedora y, sobre todo, un espíritu de diálogo extraño en un país que ha sufrido la ocupación de una parte de su territorio. Los últimos acontecimientos políticos suponen, quizá, el fin de esta tragedia.

Casa abandonada cerca de la zona de demarcación, Nicosia 2008.

La historia de Chipre es antigua, con huellas de vida humana que se remontan al siglo IX a.C. Seis mil años más tarde, las poblaciones que allí vivían habían evolucionado hasta dominar la técnica del cobre. El país dio, por otro lado, su nombre latino (cuprum) a este metal. Pero el arraigamiento de la población en Chipre tuvo lugar con la llegada hacia el 1200 a.C. de los griegos micénicos, que trajeron la lengua, la cultura y la técnica. Con altibajos, la cultura griega predominó en la isla.

Convirtiéndose rápidamente en un importante lugar para la cultura griega, Chipre ha contado con la habilidad de mestizar la herencia de su alma máter con el humus de tantas otras culturas, presentes todas ellas todavía en el crisol que constituye este país. Otra aportación importante fue la de los fenicios, llegados en el siglo noveno antes de nuestra era huyendo de su tierra, el actual Líbano, donde eran perseguidos por los asirios. Con ellos se produjo un nuevo florecimiento de la cultura, especialmente con la excelente calidad de la cerámica y de la joyería fina, siempre muy valoradas en Chipre. Por esas tierras desfilaron numerosos conquistadores: los asirios en el siglo octavo a.C., los egipcios en el sexto… Los persas llegados en el 525 a.C. gobernaron el país con mano de hierro hasta la victoria de Alejandro el Grande en el 333 a.C., que hizo entrar a Chipre oficialmente en su época helenística hasta que en el año 30 a.C. comienza el período romano, que finaliza en el 330 d.C. El país se convierte entonces en provincia de Bizancio, y lo será durante casi nueve siglos, a pesar de las sucesivas incursiones árabes. Esto contribuirá a que el territorio se empapara de la cultura de este imperio romano de Oriente. A finales del siglo quinto, la Iglesia ortodoxa de Chipre se convierte en autocéfala, disponiendo por lo tanto del derecho a escoger a su jefe.

Ricardo Primero (Corazón de León) se adueña de la isla a finales del siglo XII y la cede a los templarios, cuyo reino retrógrado y dictatorial fue seguido por la dominación veneciana en 1489 y después, por la ocupación otomana en 1570. Ésta durará hasta la cesión en 1878 de Chipre, siempre teóricamente parte del imperio otomano, a la administración británica en 1878 a cambio de una protección contra la amenaza rusa.

Una de las tragedias de la historia del siglo XX

En 1914, en represalia por la alineación de Turquía con Alemania, Gran Bretaña se anexiona Chipre, que se convierte oficialmente en colonia británica en 1925. La anexión es relativamente bien aceptada por los partidarios de la "enosis" (la unión a Grecia), que conformaban la mayor parte de la población y veían en ella una ocasión propicia. El desencanto no tarda en llegar. Siguieron insurrecciones que pronto fueron reprimidas. Tras la Segunda Guerra Mundial, no más, la recompensa no llegó para los grecochipriotas, enrolados en masa (60.000 personas) con las tropas inglesas.

En 1955, estalla el conflicto armado. Gracias a la intervención americana, los líderes griegos y turcos llegan a un acuerdo en 1959 acerca de las condiciones de la independencia de Chipre, excluyendo toda unión con Grecia y la partición del país. Se prevé un derecho de veto para la minoría turcochipriota (alrededor del 20% de la población) respecto a ciertas cuestiones delicadas, así como una cuota de participación del 30% en los cargos públicos. Se llega a un acuerdo definitivo entre las dos partes y Gran Bretaña, garantizando, entre otros, a esta última el mantenimiento de sus bases militares. Chipre alcanza la independencia el 16 de agosto de 1960, con el arzobispo Makarios a la cabeza, uno de los grandes líderes del tercer mundo y de los países no alineados.

La partición

Los más decididos de las dos comunidades no estaban satisfechos con los acuerdos para la independencia, y una sucesión de fricciones condujeron al envío en 1964 de una fuerza de mantenimiento de la paz por parte del Consejo de Seguridad de la ONU. La partición del país ya había comenzado, ya que los ministros turcochipriotas habían dimitido del gobierno y sus congéneres se trasladaban paulatinamente más hacia el norte de la isla.

La junta militar que se hizo con el poder en Grecia en 1967 promueve un golpe de estado contra el presidente Makarios. En respuesta a esta provocación, y en ausencia de toda reacción por parte de la tercera potencia garante de la independencia de Chipre, Gran Bretaña, Turquía aprovecha para enviar su ejército el 20 de julio de 1974.

En poco tiempo, ocupa más del 35% del territorio, y la parte más desarrollada en aquella época, con un potencial económico estimado en el 70%. De esta forma se traza una nueva línea de demarcación que partía la ciudad de Nicosia por la mitad. Actualmente, es la única capital dividida del mundo. Alrededor de 140.000 grecochirpiotas, un cuarto de la población del país, han tenido que abandonar sus hogares para huir hacia la parte sur. Por otro lado, hay 1.500 desaparecidos. Tan sólo hay unos cientos de grecochipriotas y maronitas en la parte norte.

Vuelve la esperanza

La población de la República de Chipre ha necesitado apenas veinte años para reconstruir su economía y volver a encontrar todo su esplendor. De modo que Chipre ha podido responder a los criterios para acceder a la UE. En las instancias europeas, esta adhesión implicaba una reunificación previa en el marco del plan de la ONU conocido por el nombre de Plan Annan, que debía ser aprobado mediante referéndum de forma simultánea en las dos partes de la isla. Mientras que en la "parte ocupada", obtuvo el 65% de los votos, fue rechazado por el 76% de los grecochipriotas, lo que cerró la puerta a Europa a la parte norte del país. Un jarro de agua fría en las instancias europeas y resentimiento en los turcochipriotas. La realidad es mucho más compleja. Contrariamente a lo que muchos pensaban, los grecochipriotas no parecían querer vengarse, sino que simplemente consideraban el Plan Annan desequilibrado, con demasiadas obligaciones para ellos y demasiadas prerrogativas para los turcochipriotas, si no para Turquía.

La elección de Demetris Christofias, el candidato de AKEL (el partido comunista de Chipre), para la presidencia el pasado 24 de febrero, muestra claramente que los grecochipriotas no desean prolongar la discordia. Las correcciones solicitadas por Christofias al Plan Annan le han valido el apoyo del principal perdedor de estas elecciones, el antiguo jefe de estado, Papadopoulos, cuya eliminación en la primera vuelta, a pesar de sus éxitos en el plano económico y social, indica además que una gran parte de los electores consideraba que su política de llegar hasta el final contra el Plan Annan no contaba con un gran apoyo.

El diálogo se retomó a partir del día siguiente a la elección de Demetris Christofias, que entabló negociaciones con Mehmet Ali Talat, el Presidente de la República Turca de Chipre del Norte (estado no reconocido por la comunidad internacional). El primer gesto de este deshielo es la apertura en la línea de demarcación de un paso, el de la calle Ledra. Ledra era el primer nombre de Chipre.

Hegel Goutier

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